Doce del Patíbulo (Robert Aldrich, 1967) #MisionesSuicidas

Llega el primer lunes de agosto y, con él, mi sección favorita de este año: Las #MisionesSuicidas. Venimos de uno de los clásicos Top del cine de comandos: "El desafío de las águilas", pero hoy vamos con la que, en mi opinión es la misión suicida mejor llevada a la gran pantalla: "Doce del patíbulo", uno de los grandes títulos del género, que incluí en el 5o puesto del #Belicómetro y que fue Top 10 de la #ligadecinebélico.

Dirigida en 1967 por Robert Aldrich ("Attack"), y protagonizada por un gran reparto liderado por Lee Marvin como el Mayor Reisman, pero con Ernest Borgnine, Robert Ryan, Charles Bronson, Telly Savalas, Donald Sutherland o un inconmensurable (y nominado al Óscar por este papel) John Cassavettes.



La Misión

Objetivo: Adiestrar a un grupo de 12 condenados, y formar en poco menos de 2 meses un comando capaz de ser enviado tras las líneas enemigas, colarse en un castillo en Rennes (Francia) y eliminar al mayor número de oficiales (enemigos) posibles.

Operativo: *El siguiente Plan es el doblado al castellano; las rimas en la versión original, obviamente, son diferentes.

Uno: Llegamos al puente sin ruido ninguno
Dos: Los centinelas, estrangulados
Tres: Para el coche de través
Cuatro: Wladislav y el mayor entran con mucho teatro
Cinco: Pinkey fuera vigila con ahinco
Seis: El mayor ata la cuerda para que trepéis
Siete: Wladislav se preocupa de que se sujete
Ocho: Jiménez trepa un tanto pocho
Nueve: Trepa Maggot si jimenez no se mueve
Diez: Sawyer y Gilpin les cubren a su vez
Once: Posey aguarda quieto como una estatua de bronce
Doce: El mayor mina el sótano si nadie le reconoce
Trece: Frankie (Franko, en la versión original) sube si nada lo entorpece
Catorce: Hora cero. Jiménez destruye la antena y Frankie corta el teléfono
Quince: Penetra Frankie con astucia de lince
Dieciséis: Salís todos corriendo o si no volaréis.

Y, sobretodo: "Maten a todos los oficiales que puedan"... "Empiecen por los de ellos, si no les importa"

¿Cómo transcurre en la realidad?
Nada más saltar en paracaídas, en la madrugada previa al Día D, Jiménez muere al haberse partido el cuello en el aterrizaje. Gilpin se encargará entonces de sustituirle en los puntos ocho y catorce. Tras acribillar a los guardas y poder entrar todo va según el plan previsto, pero Gilpin camino de la antena rompe el tejado y se le queda el pie encajado, sin poder moverse. Dentro del castillo, a Maggot se le va la olla, obliga a gritar a una mujer y la mata, para posteriormente disparar contra compañeros propios.

Cunde el pánico y los alemanes se refugian en el sótano. Gilpin lanza granadas sobre la antena, muriendo en el acto. Y se inician tiroteos por todos lados. Dentro, el mayor Reisman y Wladislav (Charles Bronson) consiguen encerrar a todos los oficiales abajo y salir huyendo. Arriba, Jefferson acaba matando al alocado Maggot mientras fuera van cayendo compañeros. Una vez fuera del castillo, abren los conductos antiaéreos; Frankie logra un vehículo para salir huyendo, y Jefferson se encargará de lanzar las granadas tras haber vertido de gasolina y granadas sin tirar de la anilla los conductos de ventilación. Jefferson lanza las granadas, pero es abatido tras conseguirlo. El castillo estalla. 

Misión cumplida, pero queda huir. En el final de la huida morirán unos cuantos más, incluso el chistoso y malhumorado pero simpático Frankie, que muere cuando parece que han logrado sobrevivir. Sólo escapan tres de los catorce que iniciaron la operación: El mayor, Wladislaw y el Teniente de la Policia Militar.

Balance de la Misión: 9/10
Entrar y matar oficiales alemanes por doquier, parecía una misión suicida, pero el hecho de tenerlos desarmados podía facilitar la tarea. No obstante, conseguir salir de allí con vida una vez cumplida la misión era, realmente, una de las labores más complicadas. Tres detalles entorpecen la operación: La muerte prematura de Jiménez, la locura de Maggot y que Gilpin quede atascado. A pesar de ello, el logro es un éxito y en el momento en que se consigue todavía la mitad de los hombres estaban con vida. Eso sí, tres supervivientes, todos ellos heridos (de levedad) de catorce, es un balance que deja a las claras la dificultad de la misión. Sólo uno de los doce condenados, logra salir con vida y ser reinsertado en la sociedad.

Análisis de los Protagonistas
Al mando de la Operación nos encontramos con el Mayor Reisman, un hombre con una hoja de servicios que deja a las claras su fuerte carácter y su animadversión contra los propios oficiales. La misión en cuestión, entrenar a doce hombres que no respetan ni tienen una buena imagen del ejército, y convertirlos en un comando de élite resulta tan complicada como atractiva para el espectador. Formar un unido grupo de una banda de indeseables, de piojosos.

Sabemos de él, también, su mala relación con el Coronel interpretado por Robert Ryan, hombre que tiene justo un escalón por encima. El buenazo del general interpretado por Ernest Borgnine nos sirve para completar las escenas en el Cuartel, que apenas son dos: Una para explicarnos de qué va la película y otra para mostrarnos como pueden volver a ser condenados pero se les da una nueva oportunidad. Reisman, poco a poco, se ha ganado a su grupo para entonces. Ya forman una familia muy unida.

El momento cúlmen de dicha familia es el de la última cena. Colocados en línea recta, frente a la cámara, Aldrich coloca a los doce apóstoles y a Jesucristo (Reisman) disfrutando de una última cena, una última fiesta antes de la fatídica noche de la batalla. Al final, repasan la misión en una de las escenas más famosas de la película, previa a la escena cumbre. La única escena bélica del film, algo más de media hora trepidante que merece mucho la pena.

En dicha cena, el chistoso de Frankie le llegará a preguntar a Reisman si los oficiales que deben matar son "¿nuestros o de ellos?", una pregunta que demuestra ese odio que tienen hacia el propio ejército aliado los personajes en cuestión. De hecho, Reisman en una buena escena señala que el problema es que a este ejército lo conocen, y al alemán, no. De ahí que el odio sea únicamente a los oficiales de este ejército.

Frankie es el liante principal. Capaz de conseguir que ninguno de los doce del patíbulo se afeiten, ni se aseen al negarse a hacerlo con agua fría. De ahí llegará el apodo que el Teniente de la Policia Militar les pondrá: "Dirty Dozen", algo así como los Doce Sucios, o Doce Guarros, que es, en realidad, el título original de la película. Porque a estas alturas, quienes la hayáis visto sabréis que no todos los doce iban a ir al patíbulo. Únicamente cuatro de ellos estaban condenados a muerte en la horca, los otros ocho tenían penas de 20 a 30 años de trabajos forzados.

El resto del grupo lo compone un variopinto grupo donde nos topamos con Wladislav, interpretado por Charles Bronson, y que parece un hombre duro, pero en el fondo es de los que más parecen llevarse con el Mayor Reisman. Un tipo que sabe lo que es ser oficial, pero apenas le duró unos pocos días, al cargarse a un hombre que estaba huyendo en medio de la batalla. Al final de la película, único superviviente de los patibulistas, dirá que "le voy a coger gusto a esto de matar generales", cuando el alto mando aliado le comunicaba que volvería a formar parte del ejército con su rango anterior.

Maggot, un religioso misógino, un hombre que (según señala el psicólogo ayudante de Reisman) puede complicar la misión, algo que finalmente sucederá; o Pinkie, ese pipiolín Donald Sutherland que parece en todo momento estar dispuesto a pasárselo bien, son otros de los principales protagonistas junto a Jefferson, el afroamericano del grupo, que rápidamente hará migas con Wladislav y que no soporta inicialmente a Frankie o a Maggot, gente que ve peligrosa para la salud del grupo.

Entrenamiento y Misión "Amistosa"
Lo bueno que tiene "Doce del patíbulo" más allá de una escena final bélica de las más brillantes de la historia del género, es que el montaje sabe llevar al espectador en todo momento por el viaje que supone convertir a esos piojosos en un comando efectivo. Vemos como se presentan los personajes al Mayor Reisman, con Frankie como único hombre que parece negarse a colaborar hasta que le exponen la misión: Si cumple, pueden salir del patíbulo teniendo una rebaja de sus penas.

El entrenamiento arranca con la puesta a punto de los barracones. Con música de los Looney Tunes de fondo, con un tono divertido, cómico, con humor, Aldrich nos introduce en el mundo de esos hombres. Deberían ser despreciables, deberían ser los malos de una película, los antihéroes. Pero desde el primer momento nos los vende de la manera más divertida posible, para codo con codo, crecer junto a ellos y sufrir al final de la película cada muerte. En el fondo, acabamos cogiendo simpatía a casi todo el grupo, y nos duele verles caer.

El entrenamiento incluye algunas escenas que serán claves en el futuro. Como el momento en que nos muestran como escalan por la cuerda, con Jiménez negándose a hacerlo y Reisman disparando a la cuerda para obligarle a subir. Ese es Reisman, un tipo duro, pero justo con sus hombres. Y poco a poco, les irá conociendo. Se pasa de la afirmación del Teniente de la Policia Militar que le asegura que estos hombres "a la mínima oportunidad que tengan, le dispararán a la cabeza" al mayor, a que éstos le cojan simpatía. Acaban siendo sus pupilos, esos alumnos que acaban haciendo unión con el profesor. A fin de cuentas, Reisman, al igual que ellos, odia y detesta a su superior, y tampoco está de acuerdo con la misión que le ha sido encomendada.

Una de mis escenas preferidas, y que ahora comentaré brevemente, es la de las Maniobras militares. Se trata de unos juegos de guerra donde Reisman, para evitar que sus pupilos (por un error suyo) vuelvan a prisión a cumplir sus condenas, puedan demostrar su valía consiguiendo conquistar el cuartel general defendido por las tropas del mencionado Coronel (Robert Ryan) que ha hecho todo lo posible por entorpecer a Reisman y los suyos. Los "Doce del patíbulo" se camuflarán entre las tropas enemigas al disponer de brazaletes de los dos colores (como quien se infiltra cambiando de uniforme) y tras jugarse el pellejo en la zona donde hay maniobras de artillería, acabarán asaltando una ambulancia y apoderándose del cuartel general. Una misión fugaz, divertida, un juego de niño, cumplido con la soltura de un comando entrenado a la perfección. Demostrando que forman un gran equipo, un equipo unido por dos causas: Sobrevivir... y matar oficiales.

Crítica
Dura en un arranque demoledor, con un ahorcamiento. Divertida en la lengua afilada de Reisman, duro y con verdades como puños, pero, sobretodo, simpática en la parte del entrenamiento. Crecemos con ellos, les acabamos abrazando, y uniéndonos a la fiesta en la que Aldrich, en todo momento, critica a los estamentos militares, de la manera que ya hiciera en "Attack". Para, al final, lanzarnos en la peligrosa misión que deben cumplir.

A pesar de que el entramado bélico de la película es menor en comparación con todo el producto. El resultado es satisfactorio, una de las obras maestras del género gracias a un montaje perfecto que nos muestra pequeños detalles de casi todos los miembros del grupo, sin llegar a saturarnos. Presentación, descubrimiento y acción. Todo unido por una buena causa, entretener al espectador con un producto que, curiosamente, se alejaba de las grandes superproducciones Hollywood.

En efecto, en 1967 el cine de misiones suicidas con títulos como "Tobruk" ya dominaba las pantallas. Por otro lado, "El día más largo" o "La batalla de las Ardenas" habían descubierto otro tipo de cine. Los "Doce del patíbulo" cogía el legado de estos títulos, y les unía el tono divertido de "La gran evasión". En esa curiosa mezcla, radica el hecho de que "Doce del patíbulo" me parezca una película casi perfecta del género. La diversión de la cinta de Sturges, un reparto con caras conocidas al puro estilo Hollywood, y una misión suicida. Todo en uno, a lo que se le sumaba el tono áspero de Aldrich para criticar a los estamentos militares.

El resultado es una joya del cine bélico. Una película completa en todos los apartados. Y que arrancaba un cine canallesco, sucio, que se alejaba de la glorificación del ejército que parecían proponer otro tipo de películas. Colocarnos a indeseables, a enemigos del ejército (o del estado) como divertidos héroes era todo lo que hacía falta para conseguir dicho efecto. Imprescindible.

Nota: 10

Lo Mejor: Todo. Pero por encima de ello, John Cassavettes, y el Mayor Reisman
Lo Peor: ¿?

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