La bola negra (Crítica)

No voy a engañar a nadie diciendo que "La bola negra" es bélica. Pero como toda película con una guerra como telón de fondo (aquí, un 40-50% del metraje, la parte más golosa) siempre puede tener hueco en este humilde blog. Lo que comentaré a continuación no es un análisis bélico de un film que no lo es; lo que haré será una crítica de una película donde la guerra acaba siendo detonante de todo.

Los Javis han creado una película que huele a premios. Han tenido la suficiente epicidad y emotividad para crear un producto con escenas bellas, de las que quedan guardadas, ejecutado con mimo y, además, un producto al alcance del público masivo. Y cuando logras tener a la crítica de tu lado... Y, al mismo tiempo, llenas salas con la gente encantada de ver lo que ha visto, el resultado final es inevitable.

Lograr ese combo es difícil y los Javis, cuyo primer largometraje me pareció una frikada sensacional pero irregular ("La llamada") se toman aquí en serio todo desde su fulgurante arranque. La tranquilidad y el aburrimiento de una localidad que a lo "Bienvenido Mr.Marshall" aguarda la llegada de los italianos nos depara un inicio pausado que pronto da de sí con una de las mejores escenas de la película. También la que da consigo el cartel, con ese personaje escalando la estatua de San Sebastián entre ruinas.

Si algo tiene todo el largometraje es, precisamente, esa sensación de tener momentos de inspiración divina, como si aquella "llamada" fuese bien recibida por estos artistas. Saben lo que quieren y no contentos con ese genial y demoledor arranque, su film contiene otros momentos brillantes, con escenas de belleza visual fascinante alternadas con otras donde el agobio y el desasosiego nos llevarán a rincones oscuros.

Todo ello aderezado con la sensualidad (claramente homosexual, a excepción del número musical de una brillante Penélope Cruz) en todos los planos que se puede. Todo son claros mensajes, con esas cruces caídas por el conflicto, tumbadas, de torsos desnudos de Cristo o el mencionado San Sebastián, que contrastan con los otros desnudos, tanto de los personajes de carácter homosexual, cohibidos por el mundo, y esos heterosexuales liberados entre sí, en pelota picada.

Alguno pensará que se me ha ido alabando esos desnudos. Pero la película, al contrario de lo que pueda parecer, sabe jugar con ellos sin caer en el exceso e incluso mostrando más que el amor, el castigo y la clandestinidad. Esos rincones oscuros donde todos sus personajes parecen aguardar, por miedo, sin ser ellos mismos.

La película va dedicada a todos aquellos que han visto mermada su libertad por el qué dirán. Sí, en especial el colectivo al que los Javis dedican esfuerzo, pero el largometraje va mucho más allá y puede verse representada más gente. Ya lo dirá el propio Lorca en una de sus breves, pero necesarias, apariciones. También lo dicen otros personajes, en unos diálogos donde, de vez en cuando, aparece alguna genialidad. Una Quote de esas de guardar o escribir en tazas.

Los Javis tocan con buen gusto todas las teclas del piano (o de la trompeta). Esos acordes con una Banda Sonora que lleva a cada rincón de la película o esa canción (La nieve) que queda claramente enganchada como la propia nieve a uno de sus protagonistas. El guion es efectivo, efectista y todo lo que quieran. Sencillo en algunas bases pero complejo en cuanto a donde quiere llegar. Juega con Lorca de manera genial y, a la vez que le rinde homenaje, hay mucho de los Javis y sus inicios en una de sus historias.

También pasa holgadamente la prueba del algodón el tema del montaje. Todo largometraje que busca vivir de sus sensaciones y que juega con 3 líneas temporales necesita de un buen montaje. "La bola negra" lo tiene, de sobra. Saltos temporales cuidados, de cirujano, que conectan cada una de sus partes en un todo. Como el cine de Nolan (otro gran aspirante a la temporada de premios) tiene algo de artificioso, de truco... Pero que si consigue llevarlo a la perfección al gran público le agrada; a mí, también.

Cuando una película está en estado de gracia pasan estas cosas. Montaje y guion cumplen de sobras, con escenas y momentos llevados a la perfección, con escenas que serán icono o historia del cine español. A eso hay que sumarle una gran fotografía, que logra captar la belleza (y oscuridad) del ser humano. Sus miserias, y las del vecino. Y con un reparto coral donde todos rinden de manera notable. Con especial mención a la mirada perdida de Guitarricadelafuente, además del trío de mujeres con escasez de escenas (Penélope, Close y Dueñas).

Cuando todo llega a tocar la fibra, la película logra una emotividad inusual, capaz de trascender y conseguir que muchos se vean reflejados en sus personajes o vivan en sus carnes sus vidas. Y ahí los Javis vuelven a salir no airosos, sino triunfantes, al conseguir algo realmente difícil con el tipo de producto que manejaban entre manos.

Hay excesos, sin duda. Pero de los que en más de un momento un servidor los llega a abrazar y aceptar gustosamente. Otros momentos, obviamente, pueden sobrar o parecer excesivos. Hay algo en todo su tramo final que tiene el mismo deje Nolaniano (y mira que no tiene nada que ver con lo que suelen hacer los javis), con sobreexplicación de algunos momentos y significados (léase la nieve o el propio Lorca).

Pero eso da igual. Lo que consigue con ello es evitar que la puedan acusar de no saber cerrarse, al igual que las heridas abiertas y esas historias de amor enterradas en los campos, y llegar más fácil al público en general. No les culparé, repito, ya que considero que es parte del show. Y que en 150 minutos de una historia dramática logren tener al público no habituado a este tipo de cine disfrutando (o sufriendo) con ellos, es mucho. Muchísimo.

Por ello lo más grande de "La bola negra" es, precisamente, ese aura de gran película. De superproducción hecha para arrasar, pero por unos artesanos y unos medios que, en condiciones normales, caerían en el olvido. Ese olvido en el que estuvo "La bola negra", la inacabada obra de Lorca que aquí tiene una segunda oportunidad.

¿Y de la guerra, qué? Pues eso, que desde su fulgurante arranque, la guerra es la parte importante que une y desune personajes. Ese punto central del que beberán las tres historias. Pero, sobre todo, contiene imágenes sobre el conflicto que quedarán recordadas en el imaginario. Es una lástima no poder decir abiertamente que es de lo mejor del cine de la Guerra Civil porque sería injusto valorar "La bola negra" en el mismo contexto que dramas bélicos que viven y dependen de ella.

Hasta en eso han estado acertados los Javis, pues no ha habido momento de mayor represión y de cohibir el sentimiento que en una guerra fraticida donde algunos que combatieron no sabían ni por qué lo hacían. Únicamente, quizás, porque le tocó ese bando y había que salvar el pellejo. Como Sebastián, a quien dieron un arma y únicamente quería sobrevivir. Sobrevivir para poder vivir su vida a su manera, y no a la de otros. Aun a riesgo de que le cerraran puertas o le echaran bolas negras.

Nota: 8'5

Lo mejor: El montaje, actuaciones y el ritmo que coge la película. Los javis, en estado de gracia.

Lo peor: Alguna explicación de más 

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