La ascensión (Larisa Shepitko, 1978)

Hace escasas semanas topé en una librería con una novela ambientada en la II Guerra Mundial: "La ascensión". Leyendo de qué iba y con ese título me vino a la cabeza el título de una película soviética que había visto en el catálogo de Filmin. En efecto, "La ascensión", además de una novela es una película (obviamente basada en la misma novela).

Este drama bélico anterior a "Masacre: Ven y mira" nos traslada al Frente del Este donde dos partisanos se separan de sus compañeros en busca de una granja cercana donde pedir alimentos. A partir de ahí se inicia la aventura donde el frío, el ejército alemán y el hecho de encontrarse con la granja quemada llevará a esos dos hombres a la desesperación.

"La ascensión" es una obra que trata de la supervivencia; de la desesperación a la que puede llegar el ser humano cuando es llevado al límite. En ese sentido la directora, fiel a la escuela soviética donde más que palabras lo que se busca son sensaciones que revienten la cabeza y remuevan las tripas pone la cámara casi en el cogote.

Escenas como la de arrastrarse por la nieve, con uno de los dos herido, buscando arbustos donde resguardecerse aterrorizan únicamente por el hecho de no saber dónde queda el enemigo ni qué sucede alrededor. Escuchamos el crujir de las ramas, el sonido de la nieve y, al final, la inexistencia de escapatoria al comprobar que el descampado por donde intentan huir resulta ser un río helado.

La película va más allá. Dividida en dos partes diferenciadas, llegamos a ver el lado oscuro del colaboracionismo. Hombres actuando de policias acusando a sus compatriotas y llevándolos a la horca por no simpatizar con los alemanes. Esa bestialidad tiene su punto álgido con la tortura para conseguir información, y cómo mientras uno queda al borde de la muerte el otro vuelve sin rasguño alguno. La evidencia es clara: es un soplón.

Nada es igual cuando se traiciona el ideal. El traml final va de vidas sesgadas y corazones rotos. De como en el límite, empujados a morir o a sobrevivir de manera miserable, existen las dos opciones. Pero no siempre sobrevivir es el camino. Ese final con un hombre que ha explotado por dentro, que ha sentido el miedo y ha actuado de manera irracional (pan para hoy), es el broche perfecto a la propuesta.

El título de "La ascensión" me mantuvo intrigado en todo momento. No es hasta el final cuando descubrimos a qué hace referencia: a esa subida fuera del Cuartel alemán, en la aldea que hay. Justo arriba de esa pequeña colina, de esa ascensión, aguarda la horca. Cinco horcas para cinco personas, una de las cuáles puede todavía pedir clemencia. Su condición de traidor a la causa soviética le deja una puerta abierta a la supervivencia. El "pan para hoy".

Si algo logra la película es remover conciencias. Se trata de un mal viaje por el corazón de las tinieblas soviéticas. En pleno avance alemán, con la guerra perdiéndose y estos campando a sus anchas, observamos los estragos y horrores de la guerra. Sus víctimas, muchas de ellas civiles, y todas esas almas que, deambulando por la vida, hace tiempo que vagan condenadas.

Notable propuesta, de las de quitar el hipo e incómodas de ver. Uno de esos dramas soviéticos que sabes de antemano que no busca complacerte ni el happy end, sino que pretende llegar al cerebro y quedarse ahí. Un descubrimiento interesante, sin la fama de la mencionada "Masacre: Ven y mira".

Nota: 7'5

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