Pimpinella Smith (Leslie Howard, 1941)

Dentro del catálogo Filmin descubrí hace no mucho el para mí desconocido título de "Pimpinela Smith", película británica rodada durante la II Guerra Mundial, dirigida y protagonizada por Leslie Howard. Y, como buen amante del cine rodado durante el conflicto que soy, tocaba digerirla.

La trama nos muestra a un profesor de Universidad (Howard) dispuesto a ir a la Alemania de la preGuerra a rescatar a prisioneros políticos con una inquebrantable fe ciega en luchar contra el nazismo. Para la misión se llevará consigo a unos chavales de la Universidad para emplear como coartada.

Inicialmente esos chicos no saben de los auténticos planes del profesor, pero una vez los descubren prometerán ayudarle movidos por la misma inquebrantable fe ciega en luchar contra el nazismo.

Con toque de comedia, pero manteniendo también el tono dramático o de cine negro, "Pimpinela Smith" nos muestra la lucha que puede ejercer una persona cualquiera de a pie contra el opresor. El mensaje del largometraje es claro, y busca la propaganda bélica del mismo modo que "Sangre, sudor y lágrimas" y otras de su especie. Pero, repito, aquí centrada en los civiles.

Como buena película de su especie tiene algunos momentos que rozan el delirio pero, ante todo, llama la atención del ingenio de algunos de sus tramos. A destacar, por encima de todo, la escena del espantapájaros (hasta ahí puedo leer); mientras que el tan manido romance de turno nos puede distraer tanto como al protagonista principal.

Como colofón final, y tras un sprint final dedicado a buscar la manera de generar una evasión (dos décadas antes de que Steve McQueen lo intentara), tenemos el clásico discurso final. Con tiempo algún día me gustaría dedicar esfuerzos a repasar la cantidad de largometrajes con ese monólogo final. Aquí Leslie Howard se lo guisa y se lo come para enviar su mensaje antinazi.

Como es costumbre, el mensaje viene en un momento delicado para el protagonista, tras haber sido capturado pero, lleno de orgullo y heroísmo, lanza su discurso cual escupitajo al enemigo. Pero, tranquilos, hoy en día el final sería el paredón, pero en 1941 no podían matar así como así al héroe cuando querías incentivar al pueblo a luchar contra Hitler. Por ello, el ingenioso hidalgo Pimpinella Smith, se las ingeniará para salir del atolladero.

Con algunos momentos menos logrados o pobres, pero con simpatía y buen hacer, quizás lo menos destacado del film sea su duración (roza las dos horas). Pero estamos ante un entretenido ejercicio propagandístico un tanto olvidado. Una de esas películas que nos demuestran lo bien que lo hicieron los británicos durante la guerra, siendo capaces de levantar numerosas películas para ser consumidas bajo las bombas. ¡God save the Queen!

Nota: 6

Lo mejor: El speech final y los momentos acordes al cine de evasiones.

Lo peor: se hace algo larga, en parte por todo el romance de turno.

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