De hecho, la película llegó apenas un año después que la cinta de Sturges y el mismo año que la de Disney. Con lo cuál, estamos ante una obra donde sus actores estaban en un momento bastante dulce de sus carreras. "La americanización de Emily" es un drama romántico con toques de comedia y, a la vez, una ácida comedia. Porque cuando se pone romántica, e incluso en el clímax, dramática, es muy de esoa géneros; si bien predomina un humor ácido y negro, crítico con las altas esferas del ejército.
La película nos muestra a un vividor que pertenece a la Marina pero que se dedica a hacerle los recados y la pelota al Almirante de turno. Un tipo que si puede evitar ir al combate, lo evitará. Allí, lejos de la guerra, vive bien e incluso conseguirá el amor de una británica (recordemos que estaban en Inglaterra previo desembarco de Normandía) a pocos días de que se ejecute la operación Overlord.Si bien una parte importante de la película nos muestra esa historia de amor, cada vez que vemos al personaje de Garner dentro del trabajo de oficina y, entre bambalinas, todo parece un número circense con el buen hombre dispuesto a llevar todo a su terreno y evitar ser llevado al combate. En estas se le encomendará una misión tan absurda como suicida de ir a rodar el desembarco en primera persona, para conseguir grabar al 'primer marino muerto en las playas de Normandía'.
Ahí ya empezará el show. La manera en que él y Coburn discuten y debaten sobre una misión tan elocuente como absurda y como Coburn, otro cobarde pero dispuesto a redimirse, aceptará el encargo. De hecho, ese momento de inflexión sitúa a la película en otro nivel tras un tramo donde el romanticismo había ganado ligeramente la partida a la comedia ácida. Escenas como la que van al combate peto Garner sabe que no llegarán a tiempo para, justo después, ser pospuesto el desembarco 24 hotas, bien merecen la pena.Y en esas llegará el desembarco. Para los belicoseros, aunque apenas sean dos o tres minutos, asistimos a un desembarco algo cutre pero que sirva para justificar la trama. Omaha beach nos espera para buscar a un héroe que caiga en combate. Procurando no hacer excesivos spoilers, únicamente diré que me encantó todo su tour de force final, donde el secundario Coburn se hace amo y señor en la pantalla, y donde más mala baba se desprende.
Cómo encontrar un héroe o cómo hacer que la realidad no desmitifique algo que propagandísticamente o cinematográficamente ha quedado para inmortalizar. El héroe anónimo, no tan anónimo, llenando portadas. Cómo se puede frivolizar con la muerte o la vida de las personas y cómo una condecoración puede significar mucho.Y ahí entra en juego la dignidad de cada uno. La del vividor que quiere hacer lo correcto por una vez; la de la mujer que lo ama pero detesta su cobardía. Pero la dualidad de toda persona implicará que, llegado el caso, entienda que dentro de esa cobardía se esconde una manera de vivir la vida, de disfrutarka y, por lo tanto, tener miedo a perderla.
"La americanización de Emily" no es una película mítica, ni mucho menos. Ni siquiera es un título a tener en cuenta dentro del entramado bélico. Pero como comedia ácida muy de la época, y teniendo parte del humor de clásicos como "Operación Pacífico" y, a la vez, "Teléfono rojo: volamos hacia Moscú", es una acertada cinta. Un clásico tan olvidado que creo que merece algo de caso por quienes no lo conozcan.Nota: 6'75
Lo mejor: Todo su tramo final, con la doble moral y con sus actores bordándolo.
Lo peor: Mucho amorío para una película que, en realidad, va de otras muchas cosas.





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