Whisky a Go go

Hoy me salto un poco lo de cine bélico. Pido perdo y por ello. Pero llevaba tiempo queriendo visionar un clásico british de los años 40 como es "Whisky galore" (Whisky a go go). La película, como bien podéis ver, tiene que ver con el espirituoso brebaje. 

La dirección de la película corre a cargo de Alexander MacKendrick, que poco después dirigiría "El quinteto de la muerte" con el gran Alec Guinness (y que tendría un remake de los hermanos Coen con Tom Hanks de protagonista). Y los papeles principales dentro de un reparto coral corren a cargo de Basil Radford y Catherine Lacey. Si bien el rostro conocido para mí es el del grandísimo James Robertson Justice (breve papel en "Los cañones de Navarone").

Pero, ¿Por qué está aquí una película sobre Whisky sin tiros ni guerra? Pues bien, porque en cierto modo estamos ante una comedia/drama ambientada en pleno conflicto bélico. Lejos del frente, sí, pero con la guerra en el fondo de los problemas que acechan a sus personajes.

Porque aquí llegamos a ver un barco cargado de munición y armamento en el tramo inicial de la obra, mientras se hacen las presentaciones. Sin embargo, la obra se centra en otro barco que comenzará a hundirse pudiendo perder el preciado cargamento que lleva a bordo: cajas y cajas con botellas de Whisky.

Los habitantes de un olvidadizo (y alejado del mundanal ruido) pueblo en una isla escocesa verán la oportunidad de recuperar ese Santo Grial que habían perdido. Recordemos que Gran Bretaña está en guerra y que, por ello, impera cierta ley seca. Es más, al principio de la película se bromea mencionando el conflicto, dando a entender que la guerra importaba más bien poco a sus habitantes y que, una vez les quitaron su bien más preciado (el Whisky) sus vidas se entristecerán.

La llegada del mencionado barco aviva el espíritu guerrero (y escocés) y el inconformismo para conseguir mejorar su calidad de vida. Harán lo posible para burlar la guardia, hacerse con parte del botín y guardarlo a buen recaudo. La trama, entonces, se liará con la aparición de quienes están dispuestos a recuperar ese oro llamando a los militares si hace falta.

Resulta llamativo el momento en que la población, sabiendo que vendrán a buscar el oro, está dispuesta a guardarlo. Todos juntos, como Fuenteovejuna, pondrán de su parte para esconder el botín y burlar la ley. La acción se traslada en el tramo final a persecuciones algo hilarantes y enredos por parte de las féminas del lugar, listas y dispuestas a aportar su granito.

A destacar dos cosas. Por una parte, que esa parte de esconder el Whisky delante del opresor bien pudo inspirar a Stanley Kramer en "El secreto de Santa Vitoria", ese clasicote con Anthony Quinn como alcalde de una localidad italiana que esconde sus vinos ante el ejército de la Alemania Nazi; por otra parte, señalar que en 2016 se realizó un remake de esta película. Lo aviso por si alguien no quiere disfrutar del original pero sí ver algo más moderno que tenga la misma trama y quien sabe si el mismo aroma.

Nota: 6

Lo mejor: la trama en sí, con la población buscando la manera de burlar la ley 

Lo peor: Que es un clásico de fácil digestión... Pero fácil de olvidar. 

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