Consejo de guerra (Bruce Beresford, 1980)

A principios de los años 80, el cine australiano entró en una fase de revisionismo histórico donde algunos largometrajes tuvieron al ANZAC por protagonista. Es el caso de "Consejo de guerra", dirigida por Bruce Beresford en 1980 y que podría considerarse pionera en el subgénero, al llegar un año antes que la mítica "Gallipoli" de Peter Weir.

La película en cuestión nos traslada a África y la Guerra de los Bóers, donde el Ejército británico combatía y donde hubo tropas australianas y neozelandesas. La trama se centra en un juicio militar donde tres militares australianos son acusados de haber asesinado a varios prisioneros como acto de represalia por la muerte de un amigo, además de a un misionero alemán.

Para añadir credibilidad al asunto, la película está basada en hechos reales; hechos que están narrados en el libro que escribió uno de los tres militares en cuestión (el único cuya pena no sería la muerte). 

Pese a no disponer de un gran presupuesto, "Consejo de guerra" sabe labrarse su futuro en el mundo cinematográfico gracias a seguir las directrices del subgénero judicial militar. La película contiene flashbacks para mostrar diferentes momentos de los hechos que relata y por los que se le acusan; además, va siguiendo el juicio con esa sensación continua de injusticia tan característica en estas películas.

No aportará gran cosa al género, pero sí sirve para poner en el mapa a las tropas australianas y a cómo fueron tratadas por el Gobierno británico (como chivos expiatorios, según sus propios protagonistas). Pero es en el tramo final donde el director se luce para mitificar una película que ha sido injustamente olvidada.

Más allá de esa posible rabia por la pena que reciben los presos, hay una serie de tomas que merece la pena destacar. En primer lugar, tras conocer que serán dos muertes y una cadena perpetua, un plano cenital muestra cómo los prisioneros charlan al aire libre mientras al otro lado del muro unos carpinteros preparan los ataúdes. Los martillazos resuenan de tal manera que los presos saben de sobra qué acontece al otro lado.

Por otra parte está el ajusticiamiento en sí. Ese fusilamiento donde los dos protagonistas se dan la mano camino de unas sillas. En pleno amanecer son colocados en dos sillas. Las vistas, preciosas, serán lo último que verán; "¡Apunten bien!" Llega a decir uno de los presos (Edward Woodward) antes de recibir ambos los balazos correspondientes.

"Consejo de guerra" es una buena película. Rara en cuanto a que muestra la guerra de los bóers, un tanto olvidada del cine; pero más allá del aspecto y valor histórico con respecto al conflicto, su mayor fuerza está en unos hechos denunciables y en narrarlos con cierta frialdad, con unos protagonistas que no sienten casi rabia ya que son conscientes en todo momento de qué se busca con ese juicio. La belleza y fuerza de algunas imagenes son un plus al buen hacer de la producción.

Nota: 7

Lo mejor: Todo el tramo final tras las sentencias.

Lo peor: no deja de ser un drama judicial militar al uso.

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