Esta semana toca adentrarnos en el Top 20 del cine bélico de la Gran Guerra (siempre desde mi punto de vista). Aquí están las siguientes 5 películas en el ranking del #Belicómetro.
Uno de los títulos italianos en liza. La película, basada en una famosa novela italiana nos traslada al frente alpino contra los austriacos y tiene algunas escenas tan bizarras como el asalto con armaduras o ir con tenazas que no cortan nada. Un oficial al mando incompetente (crítica abierta al alto mando italiano) y los fusilamientos como vaga solución a un problema mucho mayor, son algunas de las muestras de este largometraje antibelicista.
Único mediometraje en lista pero creo que todo aquel que haya visto la película coincidirá conmigo en que merece tener un hueco o reconocomiento de este calibre. Chaplin realiza una crítica o burla de la guerra en dos partes. La primera, sensacional, muestra la guerra de trincheras y es por lo que está aquí; la segunda, por su parte, es una de aventuras con toque cómico, no tan lograda. A destacar escenas como la de la máscara antigás para soportar el olor del queso que le ha enviado un familiar.
John Ford siempre merece un hueco en cualquier lista. Si bien el cine bélico no fue su género por excelencia, se le debe reconocer su labor en la Gran Guerra con "La patrulla perdida", título donde aparecía, entre otros, Boris Karloff. La excusa de un grupo de soldados sin oficial, perdido en el desierto, daría consigo más de una versión o películas que pudieran ser relacionadas. Pero gracias a ello Ford nos muestra a los personajes. Será el modelo que seguiría el director (y otros compañeros de profesión) con el cine de indios asaltando posiciones de caballería. Lo de que el enemigo no aparezca hasta prácticamente el final le da otro tono (cercano al cine de terror) de interesante exploración.
El mismo año en que Milestone triunfaba con la versión cinematográfica de "Sin novedad en el frente", el alemán Pabst llevaba a cines "Westfront 1918", titulada aquí "Cuatro de infantería". Sin derechos del libro, es inevitable pensar que Pabst se centraba mucho en las andanzas de los jóvenes soldados como en "Sin novedad en el frente". La excusa inicial de tener unos días de permiso tras una ofensiva derivaba en el drama de quienes no encuentran acomodo en el que era su hogar, volviendo al frente más convencidos (quizás) que resignados. A destacar ese agónico grito (que recuerda al de Munch) como una de las imágenes del horror de la guerra en el cine.
Sé que muchos la meterían en su Top 10 (quizás me quede corto), pero es que hay muchísimo nivel y prefiero otras. Pese a ello, el drama bélico de Peter Weir merece su momento de gloria, ya que hablamos de una película que muestra la amistad por encima de todo, y el sacrificio. Al mismo tiempo, la historia de dos jóvenes deportistas y sus aventuras para llegar de Australia a ese maldito trozo de tierra en Turquía, sirve de excusa para esa media hora final donde contemplaremos el horror de aquel despilfarro de vidas que fue la brillante idea de desembarcar en Gallipoli. Obviamente, la cinta tiene su faceta crítica en cómo los británicos utilizaron al ANZAC como carne de cañón.





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