Pero la auténtica estrella del reparto y quien se lleva las miradas es Collen Moore, una de esas estrellas del cine mudo que desaparecieron del mapa con la incursión del sonido. Ella se llevaba los carteles promocionales, el nombre en grande y el anuncio de turno en las salas de cine. ¿Y qué hay de Cooper? El bueno de Gary subió como la espuma pero no hay que olvidar que apenas un año antes tenía un pequeñísimo papel en "Alas" (Wings).
El caso es que Cooper pasó a liderar repartos de la noche a la mañana e, incluso, se permitió un triplete de aviación bélica en apenas un año. A su breve, pero intenso, papel en la oscarizada película de Wellman cabe añadir un doblete en 1928: "La Legión de los condenados" (también de Wellman) y esta "El gran combate" que os traigo hoy.De todos modos de "Gran combate" tenemos poco. El original "Lilac time" hace referencia a la granja donde reside la base de una escuadrilla de aviones, y en la que trabaja esa campesina que se preocupa por los pilotos con los que comparte horas. Estamos, en efecto, ante una historia de amor, con algún tinte cómico muy de la época y un breve pero importante entranado bélico.
Hoy en día la película resultaría simple en las bases. De hecho, ni siquiera se puede decir que sea una joya del cine mucho. Pero cabe destacar su año de producción, 1928, como elemento clave. Algunas cosas que hoy en día resultan básicas lo son porque a alguien se le ocurrió incluirlas cuando el cine iba en pañales.¿A qué elementos me refiero? Sobre todo a su inicio. Una base, y una mujer espera la llegada de los siete aviones. Vuelven los siete pero, uno de ellos, rezagado, aterriza de manera forzosa. Pese a llegar vivo a tierra acaba muriendo en la camilla, dedicando sus últimas palabras a esa mujer que marcará la película. Obviamente llegará un nuevo piloto a la escuadrilla, bajo el rostro de Gary Cooper. Inicialmente entrando con mala pata con la campesina, poco a poco esa relación irá cambiando.
Es curioso que la escena más famosa de la producción no sea bélica. Collen Moore sube a un avión a esconderse. Cooper parece que será el piloto pero al arrancarlo ella toca una palanca y lo pone en marcha. Seguirán unos minutos surrealistas con el avión en marcha sin alzar el vuelo, dando rodeos por la zona y la mujer, tocando de todo a la desesperada, llegando a ametrallar a los pilotos y mecánicos. No habrá víctimas, ya que estamos ante una escena cómica, pero resulta chocante la escena en sí.Con media hora dedicada a iniciar la trama, otra media para el romance de turno, "La gran batalla" concluye con una escena bélica cuyo clímax será el combate en el aire entre el avión de Cooper y el de un tal "Red ace" (el as rojo), una especie de Barón Rojo encubierto, para darle mayor misticismo al combate (de ahí el título en castellano). Ese duelo final marcará el punto álgido, si bien todavía aguardará un epílogo que tiene una escena, en mi opinión, cumbre o clave.
La protagonista femenina verá caer en el pueblo el avión de su amado, y este le dedicará las que parecen unas últimas palabras, al estilo de las que había recibido de aquel joven piloto al comienzo del largometraje. El momento de desesperación viendo pasar ambulancias de largo y obligando a la mujer a ponerse en medio de la carretera será el caótico y angustioso preludio de ese epílogo algo estirado pero que deja buen regusto en el espectador.Por básico que parezca, la escena que comentaré, me ha gustado especialmente. Tras despedir a su amado, inconsciente y en una ambulancia, debatiéndose entre la vida y la muerte, la mujer verá el lugar donde ha caído el as alemán en ese feroz combate aéreo. Todavía vive el piloto y ella no duda en coger una piedra para rematarlo, con rabia en los ojos por haber podido perder al amor de su vida. Las últimas palabras del as alemán ablandarán su corazón; la última petición de este no es otra que darle una fotografía de su amada y una carta de despedida.
El momento en el que ella ve que las guerras son así y que no es la única que perderá o puede perder a su amor, sirve para mostrarle lo doloroso de esa 'fiesta' que ya va llegando a su fin. La película, hasta el momento más una romántica de aventuras bélicas, toma cierto rumbo al pesimismo y a la crítica al conflicto en ese tramo final. De hecho, la visita al hospital con la que concluye y todo lo que rodea a su epílogo, sirven para incidir más en ese apartado. "El gran combate" escondía en él una crítica a la guerra, tornándose algo antibelicista.El resultado final es un drama romántico con los toques de humor del cine mudo, con una belleza y un actor emergente en el reparto. Una obra para no olvidar pese a no ser ninguna genialidad, que esconde algunas buenas escenas. Un tipo de cine que viene bien ver de vez en cuando.
Nota: 6
Lo mejor: Su solvente inicio y su tramo antibelicista final.
Lo peor: Poco memorable y bastante sencilla en sus cimientos.






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