¿Bélico o antibélico?

Hace unas semanas un  twittero lanzó una pregunta a sus seguidores: ¿Es todo el cine bélico antibélico?. La pregunta, en mi opinión, no tiene duda alguna en la respuesta: No, no todo el cine bélico es antibelicista ni mucho menos. Pero me sirve la pregunta, y otras que puedan surgir para lanzar un texto con mi opinión pero que alimente el debate.

Los ejemplos a poner son claros. No hay antibelicismo alguno en el cine made in Hollywood rodado durante la II Guerra Mundial, pero tampoco lo hubo en el de la Alemania Nazi o el Japón del momento, o el cine proveniente de la URSS previo al de las denuncias, en una era más Leninista o Stalinista.

Basta con ponerse una maratón con títulos como "Destino Tokio' u "Objetivo:Birmania" para constatar que tras traicioneras o crueles muertes o atrocidades perpetradas por el enemigo, el foco no se centra en la barbarie del ser humano en general por permitirlo, sino en un enemigo rastrero que merece ser "borrado de la faz de la tierra". Dos ejemplos de hazañas bélicas donde el mensaje claro es el de la venganza y animar a los jóvenes a ir al combate y odiar al enemigo antes de conocerlo.

Podríamos continuar en el tiempo para ver que gran parte del cine de los 50-70 sigue un patrón destinado al entrenamiento. En ocasiones claramente patriótico como en "Arenas sangrientas" y en otras, destinado al consumo del espectador como en "Los cañones de Navarone" o "Los violentos de Kelly". Que estos últimos quieran robar dinero y sacar provecho de la guerra no les convierte en antibélicos.

Toca, por lo tanto lanzar una segunda pregunta relacionada: ¿Hay conflictos más antibelicistas que otros en el cine? La respuesta es afirmativa.

La Gran Guerra fue un conflicto cruel que fue aborrecido por todos. Su estancamiento y hastío derivó en un cine crítico con esta y otras guerras. Pero, cuidado, no es oro todo lo que reluce. Es un conflicto donde quien no fuera abiertamente antibelicista o antimilitarista, sí que era realista. Y los horrores en la pantalla pueden invitar a un claro mensaje antibélico cuando, quizás, no sea tal.

Obviamente volvemos a Hollywood como ejemplo de que no acostumbraban al antibelicismo. En "La patrulla perdida" no se atisba crítica alguna al fatal destino de esa patrulla, y, en general, Hollywood supo camuflar el antibelicismo. Y si bien títulos mudos como "Alas" o "El gran desfile" tienen momentos crueles que la hacen parecer crítica, los alternan con otros más glorificadores que parezcan destinarla al aspecto contrario. De este modo en el cine de aviación típico y de éxito de los años 30, la acción se centra más en heroicidades y amoríos que en una denuncia pública como sí tenían Alemania previa a Hitler ("Cuatro de infantería") o Francia ("Las cruces de madera" o "La gran ilusión").

Que tras la propagandística por su momento histórico "El sargento York", Hollywood dejase de lado la guerra para centrarse en la Segunda Guerra Mundial vuelve a dejar claras las intenciones. Entre 1939 y 1945 raro era el cine antibélico en cualquier país relacionado con el conflicto. A excepción de "Roma, ciudad abierta ". Pero claro, Roma ya había sido liberada e Italia, oficialmente, no estaba en guerra.

De este modo un repaso a los principales títulos desde 1939 hasta 1978 nos hace ver que gran parte del cine bélico tenía que ver con la IIGM y que, la que no era puramente patriótica y para enaltecimiento del combate y las tropas era un pasatiempo divertido o un intento fiel de llevar unos hechos a la gran pantalla ("El día más largo", "La gran Evasión"... Y las que brotaron en aquellos años). El antibelicismo en esa época quedó circunscrito a pequeños fragmentos de algunas obras puntuales y generalmente marginales o a obras europeas sobre la Gran Guerra ("La gran guerra", "Hombres contra la guerra" o, "Senderos de gloria", que a fin de cuentas es un film bajo bandera británica y alejado del ruido de Hollywood pese a tener a Kirk Douglas de estrella y productor).

Así que ya tenemos el ejemplo de que el cine de la Gran Guerra es claramente menos patriótico o probélico o es abiertamente antibélico, mientras que la IIGM se centra en hazañas bélicas y se tira mucho más de barras y estrellas o de defensa de unos colores o principios, siendo la guerra y el combate, la manera de defenderlos. Podemos ver en la Guerra de Corea un ejemplo claro de cine caduco que, en su mayoría, se centraba en defender la causa norteamericana. 

Alguna pequeña obra sí parecía ser más crítica, pero el espectáculo de "Los puentes de Toko Ri" deja en residual ese intento de mensaje final de un hombre y ejército hastiado de la guerra. Películas como "Casco de acero", "La Colina de los diablos de acero" o "La cima de los héroes" no son tan ProBélicas pero están más cerca del realismo de la contienda y del día a día que de hacer una denuncia que deje claro que lo que contemplan nuestros ojos sea denunciable.

Debemos deternos en Vietnam y "El cazador" y "Apocalypse now" como cambio de paradigma. Películas que se atrevieron a entrar en aquel tema tabú que era Vietnam (se hicieron películas inspiradas en Vietnam pero enmarcadas en otros conflictos para pasar la censura) y marcaron una manera de hacer cine. Eso sí, en los años 80 hubo mucha cutre película sobre Vietnam que distaba mucho de ser antibelicista, dejando ese mensaje y el antimilitarismo para los Stone, Kubrick o De Palma de turno. Es decir, las grandes películas sobre Vietnam son de carácter antibelicista, pero no todo el cine sobre el conflicto, ni mucho menos. De hecho, "Cuando éramos soldados" alterna el realismo que se puede confundir con antibelicismo con el patriotismo típico post11S.

En el Siglo XXI y tras la irrupción de la bélica y realista (que no probélica ni antibelicista) "Salvar al soldado Ryan" y la poética y claramente contraria a la guerra "La delgada línea roja" el cine ha ido por ambos caminos. Por mucho que  el realismo bélico muchos lo asocien a una postura contraria a la guerra, no es antibelicista ni la espectacular "Pearl Harbor" ni la sangrienta "Blackhawk derribado". Esta última deja en su discurso final la clave de la misma: luchaban por el camarada de su lado, en un claro ejemplo más cercano a la idea militarista que a criticar las dos horas de vísceras y muertos que causaron aquellas horas.

El cine sobre las guerras de Irak o Afganistán sí ha solido ser el nuevo cine de Vietnam haciendo una voz crítica, si bien en la mayoría aparecen las barras y estrellas dejando el mensaje a medias: Son patriotas que luchan por su país y ello es un enaltecimiento del sentimiento de patria, pero luchan en guerras donde no parecen pintar mucho, que es donde se lanza el discurso crítico. Quizás están más centradas en las consecuencias del combate que en la inutilidad y absurdo del mismo. 

El cine de la IIGM puede alternarse. Si "Cartas desde Iwo Jima" sí parece poderse tildar de antibelicista, no me lo parece "Hasta el último hombre", una película sangrienta porque Mel así lo quiere y por dotar de realismo a una propuesta tan made in USA como el cine propagandístico de los años 40. Que el joven no quiera matar no le convierte en un mensaje antibelicista como tampoco lo era, por similitudes, "El sargento York".

Lanzo brevemente una última pregunta: ¿Es todo el cine antibélico, bélico por naturaleza?

Aquí sí que digo que No. Pero entraríamos en el eterno debate de qué es cine bélico y qué no. Para mí, "Johnny cogió su fusil" no es bélica ya que la acción está totalmente lejos de la zona de combate, lo mismo pasaría con "Regeneration" o "Los mejores años de nuestra vida" del gran Wyler. En todas la guerra es la razón de ser que mueve a sus personajes. Las consecuencias de la misma las hacen claramente antibelicistas en su mensaje. Sin embargo, no se pueden etiquetar (bajo mi punto de vista) como cine bélico.

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