Directed By... Raoul Walsh

Tras analizar "Objetivo: Birmania", uno de los grandes clásicos del cine bélico rodado durante la II Guerra Mundial, tocaba rendir homenaje al director tras las cámaras de dicho proyecto: Raoul Walsh. Autor de títulos como "Murieron con las botas puestas", fue un director asociado al Western, cine de aventuras y, como no, al cine bélico, al que dedicó unas cuantas producciones. Sin duda, eso sí, la protagonizada por Errol Flynn es la más importante de todas, pero hoy hablaré de su cine.

Inicios
Raoul Walsh inició su andadura cinematográfica cuando el cine aún iba en pañales. En la década de los años 20 dirigió unas cuantas producciones siendo una de las más famosas "El precio de la gloria" (1926), una historia de amor en plena Primera Guerra Mundial donde dos oficiales se peleaban por el amor de una francesa que trabajaba en una cantina cerca del frente. Esta película tendría un remake del mismísimo John Ford en la década de los 50.


Ya en los años 30, y antes del estallido de la II Guerra Mundial a la que dedicaría casi toda su filmografía bélica, Walsh estuvo tras las cámaras de una modesta película británica titulada "En el ejército de su majestad la reina", puro cine de aventuras con romance y cierto toque de comedia en el que el protagonista (Wallace Ford) se veía obligado a alistarse en el ejército, siendo enviado posteriormente a combatir a China.

En Europa ya había arrancado la II Guerra Mundial cuando se encargó de "Mando siniestro", film que bien podría considerarse un Western al tratar el tema de la guerra de Secesión, y donde volvería a contar con John Wayne, a quien había dirigido en "La gran jornada", además de Claire Trevor y Walter Pidgeon. A la Guerra Civil americana volvería a acceder un año después con su gran clásico "Murieron con las botas puestas", donde narraba la vida y muerte del General Custer.

Inseparable Errol
En esta última película tendría a sus órdenes a la gran estrella de Tasmania: Errol Flynn. A partir de ahí y hasta 1945 colaborarían juntos en más proyectos, uno cada año, relacionados todos ellos con la II Guerra Mundial, en la que debían colaborar con el Ejército de los USA con cine de propaganda. En 1942 era el turno de "Jornada desesperada" donde miembros de un avión derribado en la Francia ocupada debían conseguir volver a casa, similar sinopsis a la de la británica "One of our aircraft is missing", estrenada el mismo año.

En 1943 a Errol le tocó hacer de policía de Alaska encargado de descubrir y dar caza a un espía alemán en "Persecución en el Norte", curiosa película diferente a otras del género. Y continuando con la premisa de realizar cine diferente llegaría "Tres días de gloria" (Uncertain glory) donde a Errol le tocó hacer de héroe inesperado de la Resistencia francesa.

Sin duda alguna, la gran película bélica del tándem Walsh-Flynn sería su última colaboración conjunta, la mencionada y analizada "Objetivo:Birmania", el gran título por antonomasia de cuantos se rodaron durante la II Guerra Mundial. El gran logro del proyecto consistía en hacer creible la jungla birmana a pesar de ser rodada en Californa. Se consiguió con creces y una de las grandes aportaciones fue el hecho de dejar en silencio, sin banda sonora, algunos fragmentos de la jungla, donde únicamente se escuchaban los sonidos propios de la jungla. Dicha propuesta, se comenta, salió de boca del bueno de Errol.


Después de la guerra
Acabada la guerra no tocaba dedicar los esfuerzos propiamente al cine bélico y Walsh fue desapareciendo poco a poco del género, si bien en los años cuarenta aún dirigiría "Escuadrón de combate", una película de aviación que contaría con un joven Rock Hudson en uno de sus primeros papeles. La película en sí, bastante pobre después de unas notables producciones rodadas en dicha década.

En la década dorada de Hollywood, en los años cincuenta, Walsh volvería a la II Guerra Mundial y a esa jungla que le deparó una de sus grandes obras. En 1955 llegó el drama con fondo bélico "Más allá de las lágrimas" (Battle Cry) con Van Heflin y Aldo Ray de protagonistas principales y centrada en el duro entrenamiento previo a ir a combatir a los japoneses en el Pacífico. Mismo escenario al que volvería en 1958 con "Los desnudos y los muertos" rareza poco conocida del director que no se estrenó oficialmente en las salas españolas. Para la película volvería a contar con Aldo Ray, esta vez escoltado por Cliff Robertson.

La aportación de Walsh al cine bélico se cerraría en el ocaso de su carrera. En 1961 llegaba "Marines, Let's go", ambientada en la Guerra de Corea en la que fue su única aportación a dicha contienda. Sería la penúltima película que dirigió, tres años después llegaba "Una trompeta lejana", otro de sus más famosos westerns

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