Una nueva de submarinos (Crítica de "Hunter Killer")

El trailer de "Hunter Killer" hacía presagiar una de esas cintas tan de moda ahora sobre rescates de presidentes, en la mayoría con Gerard Buttler de protagonista, con una trama compuesta por mar y tierra, para mayor gloria del Ejército de los USA. Una película de acción, de andar por casa, de domingo por la tarde en la sobremesa más que de viernes noche, y poca historia más.

Lo primero que nos sorprende de la película es que todo eso está lejos de la realidad. El toque patriotero que parecería desprender no existe, o no es tan evidente. Se nos invita a observar una historia donde hay celos entre USA y Rusia, como ha sido siempre. Y en esa Guerra Fría sin denominarla guerra fría donde vivimos hoy en día, un presidente del país ex-soviético que no gusta en los Estados Unidos, es secuestrado por su Ministro de Defensa en todo un golpe de Estado.

Con las cartas sobre la mesa de una forma un tanto básica, el dinamismo de "Hunter Killer" para no caer en el aburrimiento radica en contarnos la historia en cuatro puntos de vista diferentes: A bordo de un submarino, los marines enviados al terreno, los secuestradores y el presidente ruso, y por último el Pentágono, donde también hay tiranteces para saber si se debe actuar de una u otra manera. Un paso en falso de cualquiera de las cuatro partes acabaría generando una III Guerra Mundial que toca evitar a toda costa.

Vale, no vamos a esconder que "Hunter Killer" es otra película de acción con terroristas y amago de nueva guerra Mundial a la vista. Sin embargo, su fuerza radica en un montaje bien logrado donde no se abusa de ninguno de los frentes. Pero en todo momento se es consciente de que la carta ganadora, el as en la manga, es ese submarino Hunter Killer que da título a la película.

Es a bordo de ese submarino, y el de su novato (que no inexperto) capitán, donde mejor nos lo pasamos en la sala de cine. Tiene todos los ingredientes que le pediríamos a un film del subgénero: Batalla submarina, tensión/claustrofobia, superar un campo de minas, no ser detectado por el enemigo y las clásicas cargas de profundidad del combate contra un buque de guerra.

Ayuda, mucho, la introducción de un personaje como el de Michael Nyqvist (fallecido en 2017 y a quien va dedicada la película). El oficial ruso, reticente a traicionar a su país, dispuesto a defender a su madre patria, nos da mucho juego y sus secuencias junto a Buttler son de lo más destacado. Precisamente Buttler nos sorprende al no tener que dar ni medio puñetazo. Aquí es el capitán, el sensato capitán, de un submarino norteamericano, pero con los dedos de frente suficientes para jugarse el tipo rescatando al "enemigo".

Como película de submarinos, "Hunter Killer" cumple holgadamente con su propósito, siendo mucho más interesante de lo que podía parecernos en el trailer. Como película de acción sobre el terreno, a pesar de no contar con actores de renombre, cumple su función. Si bien es excesivamente sencilla en su modus operandi, siendo conscientes que todo es una excusa para lucir submarino. De Gary Oldman, tenerlo ahí para dar prestigio al cartel y poco o nada más. Su personaje, más allá de ser un ejemplo del americano que con cualquier excusa bombardearía una ciudad entera no nos dice mucho más.

En definitiva, la película es un entretenimiento puro y duro, realmente logrado gracias a las secuencias submarinas y a su trama. Cuando la película sale a la superficie, se queda en un ejercicio más de cine de acción con mucho tiro y poco cerebro. El conjunto, eso sí, entre cerebro y fuerza bruta, nos acaba por gustar como buena película bélica (llámenla de acción, si quieren) del subgénero.

Nota: 6,5

Lo Mejor: Todo lo que pasa por debajo del agua.
Lo Peor: La torpeza narrativa y la fantasmada que sucede con los Marines.

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